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La ciencia de la dieta SCD™



Explicación de la dieta SCD™ para los niños
Explicación de la dieta SCD™ para los padres
Explicación de la dieta SCD™ para los profesionales






Explicación de la dieta SCD™ para los niños





Los monosacáridos pasan a través de los agujeros del intestino delgado,
no dejando alimento para los hongos y bacterias residentes en el intestino.



Los disacáridos no pueden pasar a través de los agujeros del intestino delgado.
Los disacáridos son demasiado grandes.
Los disacáridos alimentan a los hongos y bacterias residentes en el intestino.



Los polisacáridos no pueden pasar a través de los agujeros del intestino delgado.
Los polisacáridos son demasiado grandes.
Los polisacáridos alimentan a los hongos y bacterias residentes en el intestino.



Los hongos y bacterias residentes en el intestino se alimentan
de los disacáridos y los polisacáridos y se multiplican.



Las vellosidades intestinales toman los alimentos del tracto intestinal y los transportan a la sangre.



Los hongos y bacterias residentes en el intestino emiten los ácidos y las vellosidades se transforman.




Explicación de la dieta SCD™ para los padres
(por Ned en los Países Bajos)

Hay diversos tipos de alimentos que nosotros, los seres humanos, comemos. Nuestras comidas contienen básicamente proteínas, grasas y carbohidratos. Las grasas y las proteínas no causan ningún problema. El problema lo causan algunos carbohidratos. Más específicamente, los disacáridos y los polisacáridos son los que causan los problemas.-

Monosacáridos:

Los monosacáridos están compuestos de una sola molécula de azúcar. Los agujeros en la pared intestinal son exactamente del tamaño de estas moléculas de azúcar. El cuerpo puede utilizar fácilmente estos azúcares cuando pasan a través de los agujeros intestinales y entran en la circulación sanguínea. Incluso no tienen que ser digeridos, puesto que pueden ser absorbidos directamente por las células absorbentes de los intestinos. Los monosacáridos se encuentran sobre todo en las frutas (maduras) y miel (en la forma de glucosa y de fructosa).

Disacáridos y polisacáridos:

Los disacáridos consisten en dos moléculas de azúcar. Los disacáridos son demasiado grandes para pasar por el filtro en los intestinos (solamente los monosacáridos pueden pasar). El cuerpo tiene enzimas especiales en la primera sección del intestino delgado, el duodeno, donde se producen estas enzimas. Por ejemplo, la lactosa es un disacárido. El cuerpo produce lactasa, una enzima que digiere / rompe la molécula de lactosa en dos monosacáridos. Estos monosacáridos pueden entonces pasar el filtro. Los disacáridos se pueden encontrar en el azúcar de mesa, el azúcar moreno y la leche (lactosa).-

Los polisacáridos son incluso moléculas más grandes. Éstos consisten en muchas moléculas de azúcar. Estas moléculas son aún más difíciles de absorber por el sistema digestivo. Primero, el páncreas segrega un líquido, que contiene una enzima que puede romper los polisacáridos (almidones) en disacáridos (maltosa). Después, las enzimas (maltasa), que se producen en el duodeno, deben romper los disacáridos (maltosa) en los monosacáridos, antes de que el cuerpo pueda utilizar esta clase de carbohidratos. Los almidones contienen principalmente polisacáridos.

El problema:

En una persona sana todos estos procesos funcionan perfectamente. Sin embargo, en un grupo reducido de gente, el duodeno no puede producir bastantes enzimas para digerir todos los carbohidratos (disacáridos y polisacáridos). Esto es lo qué sucede a continuación: sigue habiendo grandes cantidades de carbohidratos no digeridos en los intestinos.

Esto, normalmente no sería problema, porque lo que el cuerpo no utiliza debería terminar en el sanitario. Sin embargo, los intestinos también tienen unos habitantes naturales: Las bacterias. ¡Las bacterias llevan esperando durante mucho tiempo tal banquete! ¡Porciones y porciones de disacáridos, su comida preferida!

Para agradecerle por la comida, las bacterias comienzan a producir grandes cantidades de gas y comienzan a producir ácidos.
Consecuentemente, la presión de gas en los intestinos aumenta más y más. El cuerpo desea deshacerse de la sobrepresión, y el anfitrión (usted) comienza a eructar y tener gases. También, el gas puede dar al estómago algunas señales falsas. El estómago contesta produciendo más ácidos digestivos. El resultado para el anfitrión: acidez, vómitos y náusea.

Casi me olvidé: Las bacterias también producen ácidos. Los ácidos comienzan a degenerar la pared intestinal, sus células absorbentes y sus células productoras de enzimas.

El círculo vicioso:

Con esto se introduce un grave círculo vicioso:

Las células productoras de enzimas en los intestinos (duodeno) mueren debido a los ácidos. Así pues, cuando Ud. se coma la comida siguiente, habrá una escasez incluso mayor de enzimas. Entonces, más bacterias podrán alimentarse de los disacáridos y producir más ácidos. Los ácidos destruyen aún más células productoras de enzimas.

Así es como el círculo recomienza y recomienza … Hasta que Ud. un día va al médico y se queja de su acidez, gases, eructos, vómitos, etc.-

La solución:

La solución es muy simple: ¡Pare de comer carbohidratos complejos!

Los carbohidratos complejos son los disacáridos y los polisacáridos.

La lista de los alimentos que puede comer sigue siendo muy grande.
Consiste principalmente en: frutas, verduras, aceites, miel y frutos
secos. Se prohíben el trigo y todos los demás granos.
También se prohíben el azúcar común o de mesa y el azúcar moreno.
Para una lista completa de alimentos, visite www.scdiet.org, un sitio
realmente agradable, creado por Mik, de Dinamarca, quien se ha curado totalmente siguiendo la Dieta de Carbohidratos Específicos (SCD). En scdiet.org se puede encontrar una gran cantidad de recetas.¡Es incluso posible preparar su propio pan usando harina de almendras!

No es muy difícil seguir esta dieta. Algunos piensan que es muy duro, pero después de un par de semanas en la dieta, usted comienza a sentirse mucho mejor. Luego, incluso comenzará a disfrutar los alimentos, porque son mucho más naturales que lo que comía antes. No mucho más adelante, usted ni siquiera se incomodará cuando sus amigos estén comiendo un Big Mac y usted no. Es muy importante cumplir la dieta estrictamente, sin engaños. Yo lo aprendí de la manera más dura.. Después de estar en la dieta por siete semanas, comí algunas galletas y por el plazo de 5 días me sentí terriblemente mal. ¡Me tomó otras siete semanas el recuperar la salud!





Explicación de la dieta SCD™ para los profesionales médicos

De Teresa Binstock (10/03):

Hace cuatro semanas, yo no sabía nada sobre la dieta SCD™. Alguien me envió el libro de Elaine Gottschall Romper el círculo vicioso y me pidieron que hiciera un comentario sobre su base científica. Por ahora, además de haber examinado los primeros capítulos, he conseguido aprox. 70 artículos (la mayoría citados por Elaine) y tres libros (dos citados por Elaine).

La categoría diagnóstica “deficiencia de disacaridasa adquirida” está bien establecida en la literatura médica (para bebés, niños, adultos y ancianos). El síndrome tiene mucha variación de individuo a individuo, y hay varios “niveles” de deficiencia de disacaridasa, siendo la más común la deficiencia de lactasa. Estas diversas deficiencias se asocian con una colonización adversa, y los estudios mencionan muchos de los patógenos intestinales que leemos en las evaluaciones fecales CDSA/CP (Análisis Digestivo Fecal Completo/Parasitología Completa) del laboratorio Great Smokies.  

Tenemos mucha suerte de que Elaine Gottschall haya creado una base tan buena con su ciencia y sus citas bibliográficas – las cuales se pueden incrementar con PubMed, etc. y de la lectura cuidadosa de los artículos enteros – incluso con el continuado aumento de la información anecdótica (tan importante) de los padres. 


De Tanya Krievel:

La Dieta de los Carbohidratos Específicos™ se basa en la idea que la colitis ulcerativa, la enfermedad de Crohn, el síndrome de colon irritable y la enfermedad celiaca resistente a la terapia de gluten, son las consecuencias del sobrecrecimiento y desequilibrio de la flora microbiana. Al modificar la nutrición que tomamos, podemos de hecho afectar la constitución de nuestra flora intestinal, y llevarla de nuevo al equilibrio, sanando el sistema digestivo y restaurando la absorción de nutrientes adecuada.  

El tracto intestinal está compuesto de un rico ecosistema, que se compone de más de 400 especies bacterianas. Algunas son inofensivas, otras no. En el intestino de una persona sana, estas diferentes comunidades de microbios compiten unas con otras por los escasos recursos nutritivos. En consecuencia, coexisten en un estado de equilibrio, y el estómago y el intestino delgado acogen sólo a una escasa población de flora microbiana. En el intestino grueso, cada tipo inhibe la superabundancia de los otros, y esto previene que el cuerpo se agobie por los productos de deshecho y las toxinas de un tipo particular de microbio. El estómago y la parte superior del intestino también están protegidos por la alta acidez, y los movimientos peristálticos.  

El Círculo Vicioso

Cuando se disturba el equilibrio en el intestino, esto puede resultar en un sobrecrecimiento de la flora intestinal. Los microbios emigran al intestino delgado y el estómago, inhibiendo la digestión y compitiendo por los nutrientes. El intestino entonces se sobrecarga con los subproductos de la digestión. Este sobrecrecimiento bacteriano se puede deber al uso excesivo de antiácidos, la reducción de la acidez del estómago por la edad, un sistema inmunológico debilitado por la malnutrición o una dieta pobre, y la alteración del entorno microbiano debido a tratamientos con antibióticos.

 Los componentes de nuestra dieta, en particular los carbohidratos, juegan un importante papel en determinar el tipo y cantidad de nuestra flora intestinal. Cuando los carbohidratos no se digieren y absorben en su totalidad, permanecen en el intestino, y constituyen alimento para los microbios que acogemos. Los microbios mismos deben digerir estos carbohidratos sin usar, y lo hacen por el proceso de la fermentación. Los productos de deshecho de la fermentación son gases, como el metano, el dióxido de carbono y el hidrógeno; los ácidos láctico y acético; y también otras toxinas. Todos ellos causan irritación y daño al intestino.

Hay evidencia de que el incremento de la acidez en el intestino debido a la malabsorción y la fermentación de los carbohidratos, puede conducir a la mutación de las bacterias comunes inofensivas a otras más dañinas. Además, se ha visto que el ácido láctico producido durante el proceso de la fermentación está implicado en la función cerebral anormal y el comportamiento atípico, los cuales se asocian con los trastornos intestinales.

El hipercrecimiento de bacterias en el intestino delgado desencadena un empeoramiento del ciclo de gas y de la producción de ácido, que posteriormente inhibe la absorción y conduce a incluso peores subproductos de la fermentación. Las enzimas de la superficie del intestino delgado son destruidas por las bacterias que ahora existen, y esto perjudica aún más la digestión y la absorción de carbohidratos, lo que conduce a su vez al mayor crecimiento bacteriano. Como ambos la flora microbiana y sus subproductos dañan la capa mucosa del intestino delgado, éste produce un exceso de moco protector, que inhibe aún más la digestión y absorción.

El daño a la capa mucosa incluye a las microvellosidades de nuestras células absorbentes. Estas microvellosidades actúan como la última barrera entre la nutrición que tomamos y nuestra corriente sanguínea. Al inhibirse la absorción, las deficiencias de ácido fólico y vitamina B12 pueden llevar a un impedimento en el desarrollo de las microvellosidades, mientras que una capa mucosa excesivamente gruesa previene el contacto de las enzimas de las microvellosidades y los carbohidratos ingeridos. El intestino delgado responde a esta espiral de irritación con la producción de más células en forma de copa (productoras de moco), creando incluso más moco. Finalmente, al agotarse las células en copa, la superficie intestinal se queda al desnudo, y se daña aún más, y posiblemente llegando a ulcerarse.

Al permanecer más carbohidratos en el intestino, éstos causan que pasen agua y nutrientes del cuerpo al colon, resultando en diarrea crónica. La absorción se dificulta aún más al aumentar la velocidad con la cual la comida viaja por el intestino debido a la diarrea.

La Dieta

"La Dieta de los Carbohidratos Específicos™ se basa en el principio que los carbohidratos específicamente seleccionados, al requerir procesos digestivos mínimos, se absorben bien y no dejan virtualmente nada que se pueda usar para continuar el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino. Así, la población bacteriana disminuye debido a la falta de alimento, sus subproductos nocivos también disminuyen, librándose la superficie intestinal de sustancias dañinas.  Al no necesitar protección, las células productoras de moco cesan la producción de moco en exceso, y mejora la digestión de los carbohidratos. La malabsorción se remplaza por la absorción. Al absorber el individuo energía y nutrientes, todas las células del cuerpo reciben nutrición adecuada, incluyendo las células del sistema inmunológico, las cuales entonces pueden ayudar a vencer la invasión microbiana.”

Cuanto más simple sea la estructura de un carbohidrato, más fácilmente lo digerirá el cuerpo y lo absorberá. Los monosacáridos (moléculas simples de glucosa, fructosa y galactosa) no necesitan ser divididos por las enzimas digestivas para poder ser absorbidos por el cuerpo. Estos son los azúcares de los que dependemos en esta dieta. Incluyen los que se encuentran en las frutas, la miel, algunas verduras y en el yogurt.

En esta dieta se evitan primordialmente los azúcares dobles (disacáridos: lactosa, sucrosa, maltosa e isomaltosa) y los almidones (polisacáridos). Se ha visto que se pueden tolerar algunos almidones, especialmente los de la familia de las legumbres (únicamente frijoles secos, lentejas y guisantes secos). Sin embargo, deben de remojarse durante 10-12 horas antes de cocinarlos, y se debe de desechar el agua ya que contiene otros azúcares que no son digeribles, pero que se pueden eliminar con el proceso de remojado. Se puede añadir pequeñas cantidades de legumbres a la dieta después de unos tres meses.

Los almidones en todos los cereales, maíz, y patatas se deben evitar estrictamente. El jarabe de maíz también se evita al contener una mezcla de almidones de ‘cadena corta’.

Finalmente, la dieta SCD™ es muy dependiente del yogurt fermentado correctamente, y en algunos casos, los suplementos de acidófilo, para ayudar a la repoblación del intestino con una flora intestinal saludable. Incrementando la población de las bacterias ‘buenas’ en el intestino, se controla la superproducción de bacterias dañinas. Como se restablece la competición por el alimento entre las distintas familias de bacterias, la variedad de la flora intestinal vuelve a equilibrarse. El yogurt debe de prepararse adecuadamente fermentándolo durante 24 horas. Esto permite el tiempo suficiente para que las bacterias del fermento del yogurt rompan la lactosa (disacárido) de la leche en galactosa y glucosa (monosacáridos). Todo el yogurt de la dieta SCD se hace en casa, porque los yogures comerciales no están fermentados adecuadamente.   

Para una explicación científica, en detalle, de la Dieta de Carbohidratos Específicos™, por favor lea Romper el Círculo Vicioso de Elaine Gottschall.



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