Los niños exigentes con la comida y el autismo
Usar la imaginación para una alimentación saludable

Por: Lisa Ackerman
Fecha: 15 de septiembre, 2003
Enviado a Pecanbread.com, con permiso de la autora

El hacer llegar una alimentación saludable a los estómagos de los nenes, es a menudo un objeto de discusión, angustia y una lucha para muchos padres. Pregúntele a un padre de un niño autista o con necesidades especiales sobre la nutrición y su hijo, y  lo más seguro es que por respuesta se queje desesperada o exasperadamente. La buena alimentación y los niños autistas casi nunca se llevan bien. A menudo los padres se rinden y se buscan otras batallas.

El autismo afecta a cada niño de forma única. Algunos niños autistas tienen problemas sensoriales que pueden hacer muy difícil la introducción de comidas nuevas y nutritivas por los padres y profesionales. Si no era ya lo bastante complicado – ocuparse de niños a los que les gusta “siempre lo mismo” y las rutinas, incluso cuando se trata de comidas que comen todos los días, esto proporciona otro reto interesante. Los problemas de sensibilidad bucal pueden empeorar la situación todavía más.   

Para mi familia, la batalla por la comida sana no fue diferente. Las adulaciones, ruidos de avión, bailes con la cuchara, presentar la comida de forma llamativa, las amenazas de morirse de hambre, los amigos que comen comida sana, padres comiendo comida saludable, más adulación y más cucharas voladoras, no movieron a mi hijo autista Jeff ni un pelo, a comer comida sana. La “regla de un bocado”  era de risa para Jeff, y ¡ni por lo más remoto aceptó esta normativa! Era el niño más astuto que había conocido nunca, que no tenía el menor deseo de cambiar, y era reacio a caer en ninguna de nuestras estratagemas. La variedad en la comida, era lo último en el mundo en que él se atrevería a aventurarse. Y para mí, era la fuente constante de frustración. Cada paso del camino hacia “Jeff probando comidas nuevas” era una derrota para mamá. 

Yo sabía que debía de haber otra forma. Y por el bien de la salud de mi hijo, yo lo tenía que encontrar. Para encontrar una solución, primero tuve que volver la vista atrás.

Al principio, nuestro hijo Jeff solía comer de todo lo que pusiéramos en su sillita alta y más. Era un buen comedor y no era exigente cuando se trataba de la comida.  Comida era comida y era amigo de todas las comidas. Avanzando la película, cuando tenía dos añitos de edad, Jeff había bajado la selección hasta únicamente 6 comidas, todas muy poco saludables, que comprendían: papas fritas, sandwiches de mantequilla de cacahuete y mermelada, barritas Tigers Milk, pepitas de pollo únicamente de Burger King, y ½ galón de leche al día. Nada que se pareciera remotamente a una comida sana pasaba de sus labios. Era un niño sobrecargado de carbohidratos, que adoraba la leche, y comer chucherías azucaradas. Hasta una madre estresada con un niño llorón y hambriento sabía que eso no era bueno. Y, ¿qué pasó entonces?

A Jeff le diagnosticaron Autismo unos 6 meses después de su periodo de prueba de “de-selección” de comida, lo que nos dio a algunas pistas de por qué teníamos tantos problemas. Después de mucho investigar, y de programas en casa de comportamiento, comenzamos las terapias del habla y ocupacional. También llegó el principio de la intervención biomédica, con la esperanza de mejorar la salud de Jeff. Dentro de este plan de intervención estaba la implementación de una dieta sin gluten, sin caseína (GFCF, en inglés). Pasar de colorantes alimentarios y ofrecer sustitutos de comida orgánica (ecológica), se convirtió en parte del repertorio de alimentación diaria de Jeff.  

Después de introducir la dieta sin gluten ni caseína en enero del 2000, pudimos cambiar su dieta y esconder más alimento nutritivo en mini-pasteles de carne (de todas las variedades de carne orgánica), galletas, y la siempre versátil magdalena. Atrás quedaron las pepitas de pollo de Burger King y todas las otras comidas poco saludables, y llegaron los mejores, nutritivos, alimentos  orgánicos. ¡Nos llevó meses el dominar el asunto y tener éxito, pero mamá por fin se impuso!  ¡Por fin! ¡Una victoria!

En este proceso, unos cuantos buenos alimentos, incluidas frutas y verduras, llegaban al estómago de Jeff, pero no en su forma ”natural” reconocible. Siempre estaban enterrados en otra comida probada y aprobada por Jeff, y que no se parecía en nada a una pieza de fruta o una guarnición de verdura. Mas bien todo lo que le servía parecía una pepita de pollo (sin el frito). El podría comer así para siempre, ¡pero se estaba empezando a aburrir de sus preferencias! ¿Dónde estaba la variedad? ¿Cómo comería si yo no traía su comida a cualquier sitio donde fuéramos? Teníamos que dar un paso más.

Para introducir nuevas comidas, volví a los revoloteos y las adulaciones, para nada. La regla de probar un bocado se encontró de nuevo con un niño de cara de piedra.  Anote un nuevo problema – la sensibilidad bucal. Jeff era tan sensible a las comidas, los sabores y texturas que si tú comías las comidas sentado justo al lado de Jeff – le entraban vómitos. Los olores, textura de la comida y el estar en proximidad con las comidas eran demasiado para él. Era hora de probar algo nuevo… otra vez. 

Trabajando junto con el equipo de Jeff con los principios de terapia de comportamiento (usando Análisis de Comportamiento Aplicado, ABA) y con los terapeutas ocupacionales, desarrollamos un plan para que Jeff comiera comidas nuevas y naturales, en su forma natural. Este proceso entero llevó seis meses, pero los esfuerzos valieron la pena. 

Empezamos con una lista de comidas que queríamos que Jeff comiera. La lista incluía cosas como: guisantes, maíz, sandía, plátanos, peras, salsa de manzana y golosinas de fruta.

Para hacer que Jeff cooperara con las nuevas comidas, tuvimos que introducirlas de poco a poco en su ambiente. Fue un proceso penoso, pero dio buenos resultados.

Tomamos el camino más largo para hacer que Jeff se acostumbrara las comidas, siguiendo estos pasos:
  1. Ud. come el alimento junto al niño, y comenta “este ____ está buenísimo”.  (Era importante el asegurarse de que el niño prestara atención y que le mirara a uno mientras uno comía la comida nueva).
  2. Un amigo del niño o una persona “de alta recompensa” come la comida junto al niño, y comenta “ este ____ está buenísimo”. (De nuevo, es importante que el niño esté prestando atención en este paso y los siguientes)
  3. A la hora de terapia en casa, en la escuela y en el tiempo libre, Ud. hace que los terapeutas/padres tomen una foto o dibujo del alimento que se desea que coma, y hable de él. Haga ejercicios o clasifique comidas en categorías similares. Luego pasamos de fotos a plátanos de verdad y otras frutas en sus actividades de juego y terapia. 
  4. Entonces pusimos una pequeña cantidad de comida en un plato separado JUNTO al plato del niño. Lo señala con el dedo y habla de él. Usted come un poco del plato y comenta “este ____ está buenísimo”.
  5. El gran paso: Ponga la comida en el plato de su hijo. El/ella NO come la comida. Pero tiene que tolerar la comida que está en su plato. Dígale al niño, “no tienes que comer ____. Sólo va estar en tu plato mientras comes.” 
  6. El siguiente gran paso: ponga el mismo alimento en el plato del niño y durante la comida, el niño tiene que TOCAR el alimento. Dígale al niño “No tienes que comer _____ sólo necesitas tocarlo con el dedo mientras comes”. 
  7. Más cerca del paso gigante: ponga el mismo alimento en el plato del niño y durante la comida el niño tiene que LEVANTARLO. Dígale al niño “no tienes que comer el ____, sólo tienes que LEVANTARLO UNA VEZ durante la comida”.
  8. Esto marcha: ponga el mismo alimento en el plato del niño y durante la comida el niño tiene que LEVANTARLO Y LLEVÁRSELO A LOS LABIOS. Dígale al niño “no tienes que comer el ____, sólo tienes que LEVANTARLO Y LLEVÁRTELO A LOS LABIOS durante la comida”.
  9. ¿Se imagina? – el siguiente paso incluye la temida lengua: Ponga el mismo alimento en el plato del niño y durante la comida el niño tiene que LEVANTARLO Y PONÉRSELO EN LA LENGUA. Dígale al niño “no tienes que comer el ____, sólo tienes que LEVANTARLO Y PONÉRTELO EN LA LENGUA durante la comida”.
  10. Ultimo paso – el meollo del asunto: PONER UN TROCITO PEQUEñISIMO en la boca y finalmente tragar el alimento.
  11. Nota, es muy posible que el niño no mastique mucho al principio. ¡Trabaje con él para que mastique en el último paso!


Nota: la introducción del primer alimento – los guisantes, fue la más dura. Todos los otros alimentos se introdujeron en mucho menos tiempo. Ahora la introducción de nuevas comidas se puede hacer en un día acelerado o algo así. Algunas comidas como zanahorias no han tenido éxito, pero otras se van añadiendo cada semana. 

Se observa que algunos niños evitan alimentos a los que son muy alérgicos. Si piensa que ese es un problema para su hijo, se recomienda que le haga una prueba de panel de alergias. Sin embargo, para muchos niños el evitar un alimento se debe a comportamientos y sensibilidades. 

Para Jeff, el trabajar con unos buenos profesionales en el campo de la intervención en el comportamiento, y de terapia del habla y ocupacional, redondeó el trabajo de equipo para hacer que Jeff comiera comida de verdad, controlara su comportamiento y avanzara de forma increíble. Para todos los padres de niños con necesidades especiales, este trabajo de equipo ayudará a encaminar una situación difícil en una buena dirección.  

Al fin del sexto mes, teníamos a Jeff comiendo la nueva y saludable lista de alimentos, que comprendía: carne de hamburguesa y salchichas orgánicas, y ¡una nueva variedad de pepitas de pollo que incluían muchas frutas y verduras de verdad en su forma natural! Echando la vista atrás, el proceso fue largo, pero mereció la pena. Mientras me doy cuenta que Jeff podría haber llegado a la conclusión él mismo de que las terapias le merecían la pena – no me importa – él está comiendo ahora una variedad más sana de alimentos.

El comer fuera de casa, aunque todavía seguimos los principios dietéticos saludables de la dieta GFCF, es ahora posible y agradable. Jeff tiene ahora sus restaurantes preferidos, podemos ir a las reuniones de la familia sin neveras (con un poco de enseñanza a nuestras familias sobre las restricciones dietéticas de Jeff), y la mamá tiene un descanso en la cocina de vez en cuando. ¡Así se resuelve el síndrome de niño exigente!

Recursos:
  1. Análisis de Comportamiento Aplicado: Página de web de Lovaas  (Fundador del ABA)
  2. Análisis de Comportamiento Aplicado
  3. Problemas de habla y bucales: apraxia-kids.com un recurso para problemas del habla
  4. Problemas sensoriales: sensoryresources.com y out-of-sync-child.com
  5. Información sobre autismo: ARI
    Dieta GFCF  gfcfdiet.com
  6. Información sobre la autora y el grupo de apoyo: tacanow.com


  Copiado de TACAnow con permiso de la autora.  

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